CRÓNICA DE LA V CONCENTRACIÓN DE SENDERISMO "LOS CABRILES" (ENCINASOLA-HUELVA).

   En una mañana fría donde la temperatura había rondado entre los dos grados negativos y el uno positivo, hicimos acto de presencia en la localidad onubense de Encinasola en las últimas estribaciones occidentales de Sierra Morena ya cercana a la localidad portuguesa de Barrancos para dar inicio a la V Concentración de Senderismo "Los Cabriles" en la que se habían congregado un número cercano a los 750 senderistas, la mayoría de ellos, de la provincia de Badajoz, entre ellos, nuestro club senderista Peñas Blancas de La Zarza (Badajoz) con cerca de un centenar de participantes.

   Tras dar tiempo a los cafés y las migas, la ruta comenzó sobre las 9:50 horas. La mayoría de los senderistas vestían gorros, bragas para el cuello, guantes y polares que hacían mitigar el frío intenso de primera hora. Comenzamos a andar por calles adoquinadas, algunas de ellas con un estilo muy similar a las que tienen las vecinas localidades portuguesas, por lo que se podía apreciar la influencia de dicho país en la arquitectura popular. Una vez que salimos del pueblo nos adentramos en una pequeña finca para posteriormente dirigirnos a una fortificación cercana restaurada, junto a una formación rocosa, a la que muchos se subieron para inmortalizar el momento y que también deparó algún que otro susto en forma de resbalón.

Vistas de Encinasola.

Miembros del club, entre ellos, Sesma y Martín, al inicio de la ruta.


Juan y Felipe posan con su inconfundible polar amarillo del club senderista Peñas Blancas de La Zarza (Badajoz)

   Con vistas maravillosas desde este punto hacia la población de Encinasola, comenzamos a descender para tomar el camino que nos llevaba hasta un abrevadero de ganado "El Pilar de Acá" con dirección al puente de Los Cabriles, muy cerca a la zona donde la organización había establecido su punto de avituallamiento.

"Pilar de Acá" abrevadero de ganado. Foto: María del Mar Antolín.

   El recorrido, todo el tiempo en descenso, discurría por una colada, la colada de la Contienda, un camino que los antiguos pastores trashumantes utilizaron para desplazar su ganado haciendo uso de él como zona de trasiego y alimentación para sus reses siendo ésta la de menor anchura de los cuatro tipos existentes (cañada, cordel, vereda y colada). Pero en el día de hoy pocas ovejas, cabras o vacas se desplazaban por sus tierras, hoy era turno de senderistas, que hablando y hablando seguían dando pasos en dirección al río Murtigas junto al puente Los Cabriles. Las conversaciones eran variopintas, dispares, tantas como ovejas tiene la viña del señor. Recuerdo una en particular, de un matrimonio andaluz, que hablaban de cómo Eugenio, un hombre de su pueblo, arrimaba cebolleta por todos los lados; Felipe y mis tíos, Juan y Pedro, se reían del personaje y los chascarrillos que la mujer contaba acerca de su paisano.

Mis queridos tíos Pedro Tejada y Juan Gil hablando del tal Eugenio.

Felipe con cámara en mano retrata el paisaje en una zona erosiva por donde discurre la colada.

   Mientras tanto, Javier Gallego contemplaba ciervos que había visto al inicio de la ruta y es que Gallego tiene un gran ojo, no me refiero a..., perdonen la grosería, si no que es capaz de ver lo que lo demás no somos capaces sino para muestra un botón (manada de espárragos).

Javier Gallego cargado de espárragos con su mirada puesta en las esparragueras que adornaban el camino.

   Sin embargo, no es menos cierto, que nuestro querido amigo se topó con una nota no grata en forma de mensaje, pero eso poco importaba a nuestro protagonista, porque sus ganas de tortilla nada le hacían decaer en su perseverancia y búsqueda incesante del espigado tallo.

"Prohibido coger espárragos. Firmado: el dueño".

   Llegamos después de varios kilómetros al punto de avituallamiento, junto al río Murtigas, en una zona donde el río posee una represa que amansa el agua que por él discurre entre eucaliptos, zarzales y fresnos. Decir, que las pocas precipitaciones de este otoño e inicios de invierno mostraban un cauce poco vigoroso que hacía rugir con menor virulencia de lo normal la caída del agua sobre el lecho del río.

Represa en el río Murtigas en Encinasola (Huelva)


Foto de grupo de miembros del club, donde destaca los destellos mágicos del bastón de Juan Coyote.

   La organización ofrecía en el punto de avituallamiento una naranja y un botellín de agua, sin embargo, otros, como Roque y Ana Mari, los hacían acompañar de pistachos que muy gentilmente me ofrecieron. En este punto descansamos y pudimos conversar. Recuerdo que mi tío Juan empezó a contarme el reportaje que había visto en televisión acerca de los panga (pescado) y que tras su visionado juró no comer más este pez por el trato y las condiciones en el que se pescaba, la verdad es que llevaba toda la razón, pero como diría aquel: "por la boca muere el pez", con esto quiero decirle que alguna vez comerá panga, tiempo al tiempo. Pero bromas aparte, tras este merecido descanso, algunos decidieron visitar el puente de Los Cabriles y otros muchos retomar el camino para seguir con la ruta marcada.

Puente Los Cabriles (Encinasola). Foto: María del Mar Antolín.

   El siguiente tramo era entre fincas adehesadas con ovejas, pastos y majanos de piedra que flanqueaban nuestros pasos junto a la orilla del río. Un paseo que era ameno y que daba pie a charlas, sin embargo, hoy no era el día de Antonio Díaz, el cual no había esperado a su infatigable compañero Alonso cuando éste había hecho una parada fisiológica junto a unos eucaliptos dejándolo atrás, ya se sabe aquel dicho "cría cuervos y te sacarán los ojos" o "si quieres ver a un amigo andar ponte a orinar" en fin, cualquiera de ellos sería válido para la situación que se dio.

Pedro Guerrero, Antonio, Alonso y Pedro Espinosa durante un tramo de la ruta.

   A medida que avanzaba la caminata y la jornada el calor era mayor haciendo necesario prescindir de distintas prendas de abrigo como le ocurría a Pedro Guerrero, el cual, no utiliza gafas de sol por falta de costumbre y de incomodidad a la hora de realizar su afamadas fotos. Pero si hay que destacar a alguien del grupo cuando efectuamos rutas es a la querida Casi, que con su infatigable pundonor y constancia es capaz de llegar a su destino sin apenas descanso, pasito a pasito, poco a poco, bastón a bastón, sinceramente espectacular su esfuerzo, un aplauso para ella.

Casi en uno de los tramos finales de la ruta antes de comenzar el repecho que da acceso a Encinasola.

   Los paisajes al inicio del tramo final en ascenso era extraordinarios, con dehesas que son el paraíso del cerdo ibérico y que dejaban imágenes imborrables para la retina. Este ecosistema tan importante para nuestros antepasados sigue siendo hoy un reducto del ecosistema más familiar y aprovechable del suroeste europeo y que por suerte aún podemos disfrutar, de aquí a unos años ya veremos, pero por ahora valoremos y apreciemos lo que tenemos.

Dehesa con presencia de ganado vacuno.

Imagen panorámica sobre Sierra Morena en las inmediaciones de Encinasola.

   El tramo se hacía duro y el tobillo de Pedro se resentía de un antiguo esguince y del cual Martín se preocupaba para saber su estado, no obstante, Encinasola estaba cerca y el olor a garbanzos empezaba a revolotear el ambiente.

Pedro y Martín en un instante de la ruta.

Componentes del club persiguen su sombra en busca de Encinasola.

   El camino estaba llegando a su fin volviendo a pasar por el abrevadero "Pilar de Acá", desde el cual ya se divisaba las blancas casas encaladas de Encinasola y que nos conducían hacia la plaza del pueblo. Yo llegaba a las 13:40 h al pueblo y allí solo pude ver a Juan Gómez, su mujer Manola y Jorge Franco, este último desde que se perdió en Jerez de los Caballeros siempre llega en cabeza, buena táctica la suya. Aún no se estaban sirviendo los garbanzos así que fue turno de unas merecidas cervezas, a la espera de la comida final. Los que entramos en unos de los bares pudimos degustar bocadillos que repartía Pedro Guerrero y Javier Gallego entre todos, otros pocos saboreábamos las escasas aceitunas que nos ponían de aperitivos, por cierto, con mucho guiso según mi tío Pedro. A todo esto, yo perdí la cuenta de las birras que tomamos, las mías rebajadas claro está para poder escribir posteriormente la crónica; y es que el buen escribano debe moderar la bebida porque si no mal se interpretan sus palabras de cuantas tantas historias y anécdotas acaecen en las villas que visitamos y es necesario contar; ¡ostia! si parezco de la época cervantina, ¿será la bebida?.

Juan Gil, Felipe con la cámara, Pedro Tejada y José Gil disfrutando de unas cervezas tras finalizar la ruta.

   Pero volviendo a la palabra garbanzos, es nombrárselos a mi amigo Paquino y es como ofrecerle un insulto, ya que no les gustan ni a la de tres, sin embargo y en honor a la verdad, los que preparan los amigos de Encinasola son de matrícula de honor, si no que se lo pregunten a Maribel, Juan Diego, Esther, Lola y David que al regazo de la iglesia estaban degustando el magnífico cocido salpicado con morcilla, chorizo rojo y espinazo, estaban de lujo. A decir verdad un buen cocido arregla cualquier malentendido, valga el ejemplo de los "amigos" Alonso y Antonio tras hacer las paces.

Alonso y Antonio disfrutando de sus garbanzos y un mendrugo de pan. Los garbanzos están por encima de la amistad.

Miembros del club aprovechando la resolana tras la comida a la vera de la entrada de la iglesia.

   No obstante, lo mejor aún estaba por llegar con la fiesta que el club "Los Cabriles" había preparado, teniendo como maestro de honor a Juan "el de Encinasola", como así lo conocemos los compañeros de Peñas Blancas. Sin lugar a dudas, puso la plaza en pie con su animación, comentarios, sorteos..., sólo le falto sortear el apartamento de Torrevieja al bueno de Juan. En este sentido, debemos destacar que el Club se llevó varios lotes de productos. Así, el primero en subirse al atrio fue Pedro Lavado como el senderista más longevo en completar la ruta. El siguiente que le siguió fue Juan Gómez, con síntomas de resfriado y fatiga, el propio presidente del club, por ser el más numeroso de todos los que asistió a la V Concentración senderista "Los Cabriles", y por último, dejaré a mi tío Juan, por ser el que más insistió en que sacaran su número, el que más disfrutó y al que mejor le vino el premio, ya que el lote de miel fue una bendición de agua fresca para recuperar su voz tras disfrutar del baile, los amigos, los saltos, las risas y todo lo que ese pequeño cuerpo lleva ahí dentro y da de sí.

Pedro Lavado recogiendo su premio a la persona más longeva, su edad "un enigma". Bravo por Pedro.

El "Presi" recoge el galardón (lote de productos ibéricos) al club con más inscritos y participantes.


Juan Gil dedica su premio a todos los miembros del club. El 629 será un número que llevará con muy buen recuerdo.

   Dicen que el triunfo de uno es la derrota de otros, sino que se lo pregunten a Manuela, la mujer de Sesma, que fue la que sacó el número con el que fue agraciado Juan y es que para más inri Manuela llevaba el 628 por esa razón Sesma insistía en que lo compartiera con su mujer, Juan decía que nones, "Rita, rita, lo que se da no se quita". Pero como decíamos anteriormente la fiesta y el ambiente era extraordinario, la gente vibraba con cada premio, con cada concurso, con cada..., por cierto, las "piporras" se lo llevaron casi todo, que manera de bailar, que manera de cantar, que manera de moverse, no obstante, nosotros también teníamos a la gran Mercedes y el indomable Domingo Rufo que también nos deleitaron con un fenomenal baile. En este sentido, debemos de decir que Domingo está creando escuela y que muy pronto nos organiza una ruta donde debamos ir todos bailando con unos bastones, ¡un monstruo!¡Qué grande eres Domingo!

Domingo y Mercedes se felicitan mutuamente tras su efusivo baile bajo la mirada de Manuela, Juan y Paquino.

Los hermanos Ángel y Ana Mari disfrutan de las sevillanas en la plaza del pueblo.

Vistas de la plaza con todos los senderistas disfrutando de la música y el gran ambiente.

   La fiesta llegaba a su fin y el presidente, Pedro Espinosa, daba hora de regreso para tomar el autobús a las 16:30 h. El camino para llegar al autobús se hizo largo y más largo para otros, durante el trayecto Alfonsi y Franci Tejada comentaban la cantidad de casas cerradas y la pérdida de población que va asolando a los pequeños pueblos. Martina, la mujer de Franci, comentaba que nos habíamos perdido, la culpable era Juani, la mujer de Paquino, según el propio Tejaína, llevándonos por el camino erróneo, finalmente llegamos al autobús. Por el contrario, otros andaban aún de fiesta y su confusión había sido con letras mayúsculas, habiendo ido a dar a una rotonda, lugar en el que los recogió el autobús.

Celebración por todo lo alto, chupitos incluidos. Son el siguiente reemplazo para la mili se decían algunos de ellos.

   En fin una jornada estupenda gracias a la magnífica organización de la ruta por parte de los amigos del club de senderismo Los Cabriles, a los cuales hay que felicitar uno por uno, en especial a Juan. Por otro lado, otra gran victoria del club Peñas Blancas por disfrutar del gran ambiente y las risas compartidas entre unos y otros algo de lo que está sumamente orgulloso Antonio Díaz y de la cual presume orgullosamente, a lo cual me sumo de igual manera. Este podría ser el punto y final pero creo que en esta ocasión se lo debo dar a Mariló por hacer esta magnífica foto en la rotonda que resume lo que es a día de hoy el club y a Juan Coyote por brindarnos con unos magníficos chistes en el camino de vuelta. Buenas noches, felices sueños y hasta otra ruta.

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